En escasas semanas y reducidas a cenizas, la península ha perdido más de 400.000 hectáreas boscosas.
Fuegos devastadores que han afectado a más de un centenar de municipios, fincas y hogares. Paisajes calcinados. Extensas heridas en la vegetación. Una fulminante y dolorosa desaparición de millones de vidas de fauna y flora residentes del bosque, las mismas que habían construido el rico y heterogéneo hábitat boscoso.
La península ibérica, ubicada entre el mar y el océano, se ha visto, hasta ahora, favorecida por la riqueza de una gran diversidad de sistemas boscosos, vegetación arbustiva y comunidades muy diversas de fauna y flora, así como una diversidad de hongos, hierbas y plantas medicinales que aportan alimento, medicina y salud. Bosques de un valor biológico incalculable, con extensos hábitats para aves, mamíferos, insectos polinizadores, reptiles, anfibios y gusanos…
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