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Asociación Defensa Derechos Animal Adda Ong

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ADDA se suma a la iniciativa: Ni un cerdo más

Entidades animalistas y ecologistas exigimos una moratoria immediata en el otorgamiento de autorizaciones para la instalación o ampliación de granjas porcinas en Cataluña.

Cataluña es la comunidad autónoma que acoge la mayor concentración de explotaciones intensivas porcinas de España, con más de 9 millones de cerdos. La proliferación de nuevas explotaciones industriales y/o la ampliación de las ya existentes, está agravando un problema medioambiental, social y sanitario de gran magnitud y por ello hay que tomar medidas drásticas y urgentes al respecto:

Las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agrícola en España siguen en aumento y la ganadería industrial es la gran responsable. Esta produce el 67% de las emisiones del sector. Las actividades ganaderas aumentaron un 1,4% sus emisiones en 2018 debido, fundamentalmente, a la gestión de los purines (+ 2,6%). El sector porcino en particular es el responsable del 22% de todas las emisiones de la ganadería en España. Ante la situación de emergencia climática en la que vivimos es urgente frenar y reducir las emisiones provenientes de la ganadería y, en el caso de Cataluña, del sector porcino.

Las deyecciones ganaderas, principalmente de la industria porcina, son una gran fuente de contaminación del agua y afectan a un 33,8% de la superficie total de Cataluña. Los nitratos superan el límite legal permitido y perjudican a 422 poblaciones, es decir, al 45% de todos los municipios catalanes. Además, estos residuos, con un alto índice de nitratos, producen alteraciones graves en la sangre y están relacionados con diferentes formas de cáncer. Este problema ha desencadenado que se decretara una moratoria a 66 municipios y que la Comisión Europea abriera en 2018 un procedimiento de infracción a España por incumplimiento de la Directiva de Nitratos.

La industria porcina también es una de las principales responsables de la contaminación del suelo consecuencia del uso desmesurado de los purines como fertilizantes agrícolas, produciendo un exceso de fósforo, potasio y otros minerales pesados. Esto supone un enorme impacto en la degradación del hábitat, que afecta a un gran número y tipo de especies y, consecuentemente, a sus procesos ecológicos.

Los purines son una de las principales fuentes emisoras de amoníaco en Cataluña. Este gas es altamente contaminante por su capacidad de acidificación cuando reacciona con un medio acuoso, con graves consecuencias para la calidad del suelo y del agua, afectando los sistemas acuáticos de ríos y lagos, y produciendo daños en bosques y cultivos. Además, no existe una gestión óptima para neutralizar el óxido nitroso, gas de efecto invernadero 298 veces más potente que el CO2, emitido por el amoníaco durante su oxidación. España, incluyendo Cataluña, lleva incumpliendo el límite de emisiones de amoníaco desde que se estableció en el 2010 y esto ha derivado en la apertura de un procedimiento de infracción por parte de la Comisión Europea en noviembre de 2018.

La ciencia confirma que también los animales considerados "de producción" o "de granja” sienten y tienen capacidades cognitivas, personalidad propia y diferentes formas de conciencia. La ganadería industrial amontona a los animales durante toda su vida y los expone a situaciones y prácticas muy perjudiciales, comprometiendo así su estado físico y psicológico y, por tanto, su bienestar.

• La situación de hacinamiento permanente de los animales, con todo lo que conlleva, favorece la proliferación de enfermedades y, para paliarlas, se hace un uso excesivo de antibióticos. Un hecho que supone un grave problema de salud pública porque debilita nuestro sistema inmunológico. Además, España es el país de la UE que más antimicrobianos utiliza la ganadería.

• Los sistemas de producción alimentaria actuales no aseguran alimentos totalmente saludables para la ciudadanía. Cataluña necesita un modelo que garantice la soberanía y la justicia alimentaria.

La ganadería intensiva de cerdo depende totalmente de la importación de soja. En muchos casos ésta es transgénica y conlleva un elevado uso de plaguicidas, como el glifosato. La mayor parte del grano importado proviene de la deforestación para la creación de campos de cultivo en otros continentes, como sucede en la Amazonia, en América Latina.

Aunque la Administración Pública tuvo conocimiento de la gravedad del problema a través de la publicación del informe del Síndic de Greuges en diciembre de 2016 y es consciente de los datos mencionados anteriormente, sigue perpetuando una gestión nefasta del territorio catalán. Esta situación no puede continuar y se debe frenar de golpe la expansión del sector.

Es por ello que diferentes entidades de protección de los animales y del medioambiente exigimos que se ponga en marcha una moratoria immediata en el otorgamiento de autorizaciones para la instalación de nuevas granjas porcinas o ampliaciones de las existentes. Son muchas ya las zonas vulnerables por contaminación y, si las medidas no se aplican rápidamente, Cataluña podría entrar en colapso medioambiental. Un camino sin retorno.

Entidades que firman este manifiesto:

ADDA; ANIMANATURALIS; ASSOCIACIÓ ANIMALISTA LIBERA!; ASSOCIACIÓ DE NATURALISTES DE GIRONA; CAMPAÑA MACROGRANJAS NO; COORDINADORA ESTATAL STOP GANADERÍA INDUSTRIAL; DEPANA - LLIGA PER A LA DEFENSA DEL PATRIMONI NATURAL; ECOLOGISTES EN ACCIÓ; FAADA; FUNDACIÓ FAUNA; FUNDACIÓN FRANZ WEBER; FUNDACIÓN SANTUARIO GAIA; GREENPEACE; GRUP DE DEFENSA DEL TER; JUSTÍCIA ALIMENTÀRIA; LIMNOS - ASSOCIACIÓ DE DEFENSA DEL PATRIMONI NATURAL DEL PLA DE L’ESTANY; MÓN LA BASSA - HOGAR ANIMAL; PROVEG.

Ong ADDA -febrero 2020

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