La Comisión Europea presentó, dentro del plazo establecido (el pasado 1 de junio), el plan de acción u hoja de ruta para acabar con los tests en animales para pruebas de productos e ingredientes del ámbito de los químicos. El documento final (“roadmap towards phasing out animal testing for chemical safety assessments”), realizado tras dos años de consultas, fases participativas y trabajo en comisiones, contempla un total de 22 acciones repartidas por tres ejes principales, que se incluyen en 15 legislaciones diferentes: pesticidas, biocidas, productos para consumo, preparados farmacéuticos, aditivos alimentarios o químicos industriales.
Esta serie de actuaciones caminan en paralelo a una metodología anunciada que tendrá que trabajarse para monitorizar su cumplimiento a través de evaluaciones, que darán lugar a informes y conferencias ya fechadas de manera aproximada (la más grande y general tendrá lugar antes de 2029). La nota más negativa es que dicho plan de acción no es una ley y, por lo tanto, no conlleva un carácter vinculante (obligatorio). Esta “recomendación”, en consecuencia, aunque potente, trabajada y difundida, deberá estar a merced de conveniencias e intereses, y necesitará aún una presión y un seguimiento continuado para poderse alcanzar al 100%.
Optimismo y esperanza
En Europa, en el periodo 2015-2023 han sido usados en pruebas regulatorias, 15 millones de animales, de los cuales, casi un 40% se emplearon para tests de evaluación de productos químicos. Se trata, en su mayoría, de experimentos que tienen por intención garantizar que pesticidas, sustancias utilizadas en los productos cosméticos, componentes de alimentos o también medicamentos, no conlleven efectos perjudiciales tanto para el ser humano como para el medio ambiente. Para ello, habitualmente, los ensayos resultan muy invasivos, y provocan sufrimiento y también muerte en muchos casos, a los varios animales que se emplean.
La presente hoja de ruta se fija el gran objetivo de reducir hasta cero, a mediano y largo plazo, esta cifra (aunque advierte que hay aspectos que tendrán que trabajarse y tardarán un poco más). Para este objetivo, optimista y complicado, ha descrito tres pilares principales de actuación:
Apoyo al cambio con el fin de eliminar de una manera progresiva el empleo de animales. Un objetivo ambicioso para el cual ya se han dispuesto treinta medidas concretas, y que prevé adaptar la legislación, determinar e investigar necesidades más precisas, trasladar la información o aumentar la validación y también la financiación.
Mantener a la UE en la vanguardia en métodos alternativos. Un aspecto para el cual convergerán las estrategias ya existentes, y de forma prioritaria, se promoverá la IA (inteligencia artificial), se impulsará la innovación, y se evaluará el reglamento relativo a los datos de salud para tratar de aprovecharlos y reducir el empleo de animales.
Trabajar juntos en Europa y fuera de ella. Esta intención considera, antes que nada, crear un grupo director integrador para cumplir la hoja de ruta (que aglutine a las agencias europeas, los estados y otras partes de interés), expandir el trabajo hecho a nivel internacional, y establecer indicadores definidos con el fin de evaluar el cumplimiento del conjunto de objetivos.
ECI “Save Cruelty Free Cosmetics”
Este paso, aunque no definitivo, marca sí una tendencia enormemente positiva, y también estructural, porque va a condicionar a todos los estados miembros, como España. Un gran logro no de ley pero sí muy determinante, que revela nuevamente que la lucha ciudadana trae victorias consistentes, que a pesar de los deseos, siempre suelen ser de fondo. Cuando ADDA, y muchas otras entidades, impulsaron en el 2021 una ECI (Iniciativa Ciudadana Europea) “Save Cruelty Free Cosmetics”, debían aún conseguir y validar primero un millón de firmas, y después convencer a la Comisión de tomar carta en el asunto y convertir esta propuesta inicial en medidas particulares. Relevante es destacar que desde el año 2012, en el cual se puso en marcha el mecanismo de las ECI, se han registrado en total 129 iniciativas, de las cuales solo 13 han prosperado.
El presente plan de acción y el marco de investigación no pueden ser más optimistas en referencia a la defensa de los pobres animales aún sufrientes y sin voz. Se prevé, para poner solo un ejemplo, que los métodos basados en cultivos celulares para toxicología, se incrementen un 12% anual y alcancen, solo en Europa, en dos años (en el 2028) 26.500 millones de euros, cifra que ya representa el 30% de cuota del mercado mundial, y que tendrá que incentivarse todavía mucho más con la presente hoja de ruta.
Más información:
Blog Ong ADDA: alternativas a la experimentación con animales
Ong ADDA -junio 2026